Una vez recuperados de la dulce resaca de la temporada pasada, es hora de hacer balance con vistas a la próxima temporada. En el ambíto deportivo cualquier palabra que subraye lo grandioso o superlativo de la temporada se ajusta a la realidad de lo conseguido por el equipo y a la repercusión social que este no-ascenso ha tenido en la ciudad.
En esta tesitura, la pregunta que cabe hacerse ahora es: ¿en que situación nos encontramos?. Muchos factores a tener en cuenta, como el presupuesto modesto – pero superior a la media- del club, la imposibilidad de tener otro pabellón que no sea el precioso El Plantío hasta el 2012 y la ilusión que los resultados del club ha generado en la ciudad. Baloncesto Atapuerca es un club modesto pero ambicioso, que lleva una trayectoria impecable, así que tenemos muchas razones para ser optimistas: un club solvente que gestiona bien sus recursos y que se está acostumbrando a reunir muy buenas plantillas optará de nuevo a estar en el grupo cabecero de la Leb Oro.
Ahora bien, mejorar deportivamente lo conseguido el año pasado es improbable. Optar a ser un equipo que se instale con cierta facilidad en los playoffs ya es un paso adelante indiscutible. Pero el salto cualitativo a ser un club que aspire desde el primer momento al ascenso es muy grande. Creo que no le podemos exigir más al Ford Burgos en estos momentos. Por eso creo que , sin descuidar la faceta deportiva, es un buen momento de que el club de un indiscutible paso adelante en el crecimiento del club como institución y de apostar por una política de cantera de una forma más decidida, destinando algún recurso más.
Pero es muy difícil poder plasmar este deseo mismo al tozudo día a día, ya que durante el transcurso de temporada los aficionados sólo vamos a juzgar al club por los resultados del equipo, por si la pelotita entra en el aro. Por ello, planificación de cantera, algún arreglillo para hacer crecer al club, en definitiva, cuestiones de fondo (pero no por ello menos importantes) son relagadas más allá de un segundo plano. En definitiva es dinero que no se va poder emplear en fichar a un determinado jugador. Me imagino que así son los clubes modestos, condenados a dedicar la mayor parte de sus esfuerzos para reunir una plantilla competitiva.
Un aspecto tan importante como es la imagen de club, es un aspecto en el que creo que se puede dar un decidido paso adelante; antes de todo mejorar y potenciar la web del club, como dar una mayor cobertura a actos sociales del club, visita a escuelas, dar motivos para ser todos los días primera página en los periódicos locales.
¿Y la cantera?. La cantera es vista en cierta forma con recelo en cierta forma ya que en todo caso es una inversión que deja sus frutos a medio y largo plazo, sin tener la seguridad de que al final puedas fabricar jugadores que te puedan valer para la primera plantilla, frutos que aunque parecen salir por generación espontánea, tienen detrás un trabajo técnico y una planificación que avala dichos resultados. Y es una inversión en técnicos, instalaciones y demás medios que puedan enseñar aspectos técnicos y tácticos a los chavales y una planificación que facilite la apuesta por determinados jugadores que tengan cualidades a explotar. Pero considero que el trabajo de cantera también es importante porque puede conseguir fidelizar y enganchar a los chavales y a sus padres con el baloncesto. Se que el club está trabajando en esa dirección y es un reto en el que el club está dispuesto a dar pasos.
Soy consciente que para poder llenar un pabellón arena se necesita un equipo ilusionante y con aspiraciones, pero también considero que hay ciertas cosas que pueden ayudar a crear un club fuerte y con aspiraciones para seguir creciendo.
lunes, 28 de junio de 2010
viernes, 25 de junio de 2010
THE RUBINOOS

Prometo hablar pronto de grupos actuales y novedades discográficas, pero en el día de hoy es obligado hablar de un grupo absolutamente mítico y desconocido a partes iguales, los inimitables –bueno, por Avril Lavigne sí- Rubinoos.
Hay que remontarse a mediados de los 70 (aunque Jon Rubin y Tommy Dunbar ya tocaban juntos desde antes) para iniciar la biografía como grupo de los Rubinoos. Y es que California es un lugar ideal para esas canciones inmediatas del power pop, que tuvieron su auge a finales de los 70. Si con un par de rasgos habría que definir el power pop, yo diría que son canciones pegadizas pero sin trampas, respaldadas por excelentes músicos y muy buenas voces, y por el espíritu vocacional de formar un grupo musical. Espíritu amateur, destreza profesional. Vamos, lo mismo que ahora.
Su disco de debut fue en el año 77, y en esos años de carrera tuvieron una cierta repercusión, siendo uno de los grupos abanderados del power pop americano de la costa californiana: guitarras, bublegum y ecos surferos en unos maravillos coros que siempre ha sido la señal de identidad de la banda. Su canción más conocida fue “I wanna be your boyfriend”, publicada en el disco del 79. Pues bien, esa canción fue utilizada por Avril Lavigne (sin demasiados escrúpulos) para su “Boyfriend”, tema que le llevó al estrellato y a vender millones de discos. Curioso hecho que refuerza mi teoría de que la imagen, la oportunidad y el marketing importan mucho más que las canciones. El negocio musical lo están matando los que se bajan los discos del emule. Puede ser. Pero dudo que no menos de los que publicitan horrorosas sintonías en el movil al módico precio de 4,84 euros.
En todo caso, os dejo el enlace del youtube para que opineis. De todas formas, el grupo demandó a Lavigne y no se llegó a celebrar juicio. Se llegó a un acuerdo entre las partes. Sintomático.
El grupo languideció en la década de los 80, aunque protagonizaron la banda sonora de “Revenge of the nerds”, algún intento de reconversión a otros sonidos, hasta que a principios de los 90, y ya convertidos a grupo de culto, han seguido realizando buenos discos y trabajos publicados en España, creo que están a punto de cambiar las playas de california por la costa levantina.
Pues bien, ayer tocaron en Burgos los Rubinoos, en el estudio 27, delante de aproximadamente 70 personas. Volvía a recobrar el ambiente de un pequeño concierto –la verdad es que ahora no me prodigo mucho- y recuperé viejas sensaciones: la charla con mi hermano, la cerveza mientras esperas que el grupo entre a escena, ese ambiente tan especial que se ha ido perdiendo a golpe de festivales. A mi me parecen muy bien estos últimos, que conste, pero al final todo parece resultar una parafernalia donde lo que menos importa es la música.
Entre toda la amalgama de grupos de power-pop, y si hubiera una escala que va del power al pop, los Rubinoos se sitúan muy cerca del pop. Y conforme a ese peculiar estilo de armonías y coros se han mantenido en la brecha en estos 40 años de carrera. Sin apenas cambios, Rubin y Dunbar estaban acompañados por el batería de la primera formación Donn Spindt y por Al Chan, mitico bajista que lleva sólo los últimos 30 años con los Rubinoos. Veteranos, pero sin acartonar, a diferencia de alguna banda de dinosaurios que viene a recolectar billetes para su jubilación, estos señores hacen estas giras por el placer de tocar en pequeñas salas, sobre todo si se trata de España o Japón, países que todavía conservan afición por escuchar a grupos como The Rubinoos.
¿Y el concierto?. Pues muy bien, sorprendido del sonido del estudio 27, disfruté como cuando me escapaba a los conciertos de Los Flechazos en la Sala Was… que recuerdos!. Canciones de sus primeros discos y sus maravillosas versiones (empezando por el clásico powerpopero “Shake some action” (Flamin’ Groovies), Eurythmics, Beach Boys o los dos mejores representantes del sonido bubblegum: Sugar, sugar (Archies) o el clásico del gran Tommy James, I think we’re alone now).
Me arrepiento de no haber sacado ninguna foto para el concierto, la foto de cabecera la he obtenido de la web de un periódico valenciano.
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